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Monasterio de San Pedro

Monasterio de San Pedro
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Localidad: Gumiel de Izán

Los orígenes del monasterio de San Pedro de Gumiel fueron, al parecer benedictinos y las primeras noticias que tenemos, datan de 1073, año en que Doña Elvira Alfón hacía una donación al abad don Miguel, dándole a él y al monasterio el lugar y vasallos de San Martín de Porquera, con su jurisdicción civil y criminal, y además todo lo que tenía en Gumiel de Izán, Torrecilla y Torrubia. A principios de este mismo año 1073 Alfonso VI, poco tiempo después de haber sido proclamado rey de Castilla, otorgaba también un privilegio de donación a favor del abad don Miguel.

Los daños sufridos en el edificio durante la invasión napoleónica de 1808 fueron incalculables. En 1822, el territorio que formaba el coto redondo fue vendido por el Estado a diversos vecinos de Aranda de Duero, que arrendaron las heredades y huertas a los vecinos de Gumiel de Izán. El edificio perteneció a los bernardos hasta el 30 de diciembre de 1835, año en que fue suprimido con la exclaustración de sus cinco monjes; posteriormente fue vendido, como bienes nacionales, el 27 de julio de 1844 a don Jerónimo Zubizarreta por el precio de 192.100 reales. Su ruina estaba consumándose por la misma época de Madoz, pues este autor nos informa de que el edificio se hallaba ya muy deteriorado por la destrucción continua de los pueblos inmediatos para hacerse con los materiales. Hoy el monasterio ha desaparecido, y apenas se ven otros vestigios que algunos lienzos de la cerca o tapia que lo rodeaba, de suerte que no es difícil distinguir el sitio donde se levantó esta abadía secular.

El monasterio estaba situado en un valle pintoresco y fértil a unos 2 kms al este de la Villa de Gumiel de Izán. El terreno que lo circundaba, y el de la granja de Villaldemiro, formaba lo que se llamaba coto redondo. Este consistía en una vega, que atravesaba el río Gromejón y de varias colinas al oeste y al sur. Hay bastante terreno erial y monte arbolado de carrasco y roble en estado de abandono. Existían en el citado coto, dos molinos harineros. Dentro de lo que fueron sus lindes quedan algunos  restos romanos.

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